VOLUNTARIADO EN 2020, DURANTE LA PANDEMIA

Iniciamos una serie de artículos que nos han enviado los/as voluntarios/as con sus experiencias de voluntariado desde que se anunció la pandemia de la Covid-19

Voluntaria Charo Barrios

A comienzos de 2020 nuestra Asociación, COMEENCASA, tenía algunas iniciativas en proyecto cuando a mediados de marzo llegó la pandemia con sus cierres y confinamientos y nos lo impidió, obligándonos a pensar solo en clave de evitar contagios y a no salir de casa.

Nuestra edad nos desaconsejaba toda actividad de contactos, en unos momentos en los que se sabía muy poco sobre modos de contagios del virus. No obstante, la población joven se involucró ayudando a tantas familias que quedaron sin empleo y en una situación desesperada. Este año han aparecido y se han organizado otras formas de voluntariado.  

Un año después todavía colea –y lo que nos queda- una crisis que ha llevado a la ruina y a la precariedad económica a demasiadas personas en nuestro país. Y lo peor de todo han sido las muertes por esta enfermedad.

El año 2020 ha sido muy duro, como no recordaba nuestra generación, pero ha logrado movilizar a mucha gente ayudando y atendiendo necesidades. La especial situación ha hecho también que algunas entidades se reinventen para poder alcanzar sus objetivos a pesar de las restricciones, como es el caso del Banco de Alimentos.

La Gran Recogida de Alimentos 2020, que tuvo lugar a finales de noviembre, fue la prueba de fuego de los eventos solidarios del año. Dadas las circunstancias, se hacía arriesgada la manipulación física de alimentos por donantes y voluntarios, por lo que los Bancos de Alimentos crearon un formato distinto, organizando las donaciones en efectivo, según criterio de los clientes de los supermercados.

Esta campaña tuvo un éxito sin precedentes y por dos motivos principales. Por un lado, el público conoce y ha participado en las recogidas de alimentos anteriores, caracterizadas por una gran eficacia en la organización y por la solvencia, transparencia y profesionalidad de los Bancos de Alimentos. Y por otro, está claro que toda la población era consciente de que este año las necesidades de alimentos se habían multiplicado con la crisis originada por la pandemia.

Mi marido y yo tuvimos ocasión de participar como voluntarios en esta última Gran Recogida de Alimentos, observando y cumpliendo escrupulosamente las medidas impuestas por el protocolo  COVID-19 en el supermercado que nos había correspondido. De nuevo pudimos comprobar la solidaridad del público.

Y por último, comentar que dado el confinamiento y sus limitaciones de movilidad, dedicamos también nuestra página web (gastronómica) para entrevistar a diferentes cocineros de la zona, chefs que se habían visto obligados a cerrar sus negocios o a practicar una cocina de entrega y recogida, con el fin de darles visibilidad y apoyo frente a los lectores. Esa fue nuestra acción solidaria durante los peores momentos de la pandemia. Había que ayudar de algún modo al comercio local.

En resumen, este año ha traído un movimiento voluntario propio de economías de guerra, que ha movilizado a muchas personas. Eso tiene el voluntariado, que se adapta a los tiempos y a las necesidades.

Esperamos un año 2021 un poco mejor que éste, por el bien de todos.

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