Finalmente tuvo éxito “Desafío VELETA 2019”

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Terminábamos en julio la noticia de nuestros compañeros voluntarios de AFOPRODEI, Domingo Pérez y José Antonio Lopera, entre otros, intentando hacer cumbre en el Veleta con este párrafo:

"La experiencia de subir a la cima de una montaña acompañando a las dos personas con movilidad reducida se aplaza; pero no se olvida: harán cumbre en el segundo pico más alto de Sierra Nevada en una próxima ocasión.”

Pues bien, el sábado, 17 de agosto, lo consiguieron: hicieron cumbre en el VELETA, 3.396,68 m.

De nuevo convocados por DESAFIO MARTÍN, José Antonio Martín del pueblo sevillano de Camas. AFOPRODEI se sumó de inmediato. En esa ocasión el número de personas fue mayor, 57 en total. La convocatoria por redes sociales tuvo una gran repercusión. También se unió otra entidad “Zancadas sobre Ruedas” de Cartagena (Murcia).

En esta ocasión eran 5 personas con movilidad reducida en sillas adaptadas joëlettes y 3 personas invidentes guiadas con barras direccionales las que vivirían la experiencia de la escalada.

El recorrido se hizo por la carretera que llega casi a la cumbre del Veleta, más fácil; pero mayor longitud que el camino que toman los senderistas, que es más corto. Aunque el camino no estuvo exento de dificultades. Además de la dificultad de ascender más de 3.000 metros empujando las sillas, a partir de los 2.000 metros respirar costaba más trabajo y el cuerpo necesitaba más oxígeno por el esfuerzo.

Cada silla llevaba un equipo de 5 voluntarios y otros tantos que se iban relevando en llevar la silla con la persona.

La solidaridad surgía por todo el recorrido, sobre todo al final. A falta de unos 10 metros por un camino de piedras (ya no había carretera), cuando las fuerzas flaqueaban, un grupo de jóvenes que ya había hecho cumbre bajó y se unió a los voluntarios y llevaron las sillas en volandas hasta la cima.

Nos quedamos con las palabras de uno de los voluntarios que participó en esta acción:

“Lo que vi yo allí fue una cantidad de amor exagerada, amor por los cuatro costados y merece la pena solo por contemplar la cara de satisfacción de los usuarios al llegar arriba y poder ver esos paisajes, al igual que por ver como viven la experiencia las personas invidentes, que evidentemente lo hacen de otro modo, pero también con mucha emoción”.

Emociones a flor de piel unidas a esfuerzo físico por hacer accesible cualquier actividad a todas las personas: NO HAY BARRERAS.

ENHORABUENA compañeros/as

 

 

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