Ana y Paco, voluntarios inquietos

 Tal vez la definición resumen de la palabra voluntario sea la de “aquel que cree que un mundo mejor es posible”, motivo por el que emplea su tiempo, esfuerzo, imaginación y constancia. No obstante, toda acción voluntaria –más o menos compleja- conlleva siempre dificultades, dudas y cuestiones sobre el modo de actuar, de resolver y de gestionar. Ana Marqués y Paco Ramírez-Cruzado, son un matrimonio voluntario con varios años de experiencia y dedicación. Actualmente, colaboran activamente en el Economato Social de Triana, una referencia de la lucha contra la exclusión social, y en dónde prestan servicio otros voluntarios de la Fundación Cajasol.

La idea del supermercado para familias con escasos recursos, surgió de la Comunidad de las Hijas de la Caridad que también regenta el Comedor Social anexo. El Economato –cuyos productos son subvencionados al 75% por diversas entidades sociales (hermandades, caritas parroquiales y asociaciones privadas) cuenta con un sistema informático que controla el acceso de los usuarios, que tienen además fijados unos límites de compra en función de su perfil (ingresos, gastos, etc.) y composición de la unidad familiar, así como unas cantidades máximas de cada producto con objeto de evitar la picaresca. De ese modo, se aseguran la idoneidad de sus usuarios, ayudando a combatir la pobreza, con una adecuada compra mensual.

El economato social orienta a las familias a hacer cuentas para administrar un exiguo presupuesto, empleándolo en los artículos básicos de alimentación e higiene de diversas marcas. Se trata de resolver la supervivencia de un hogar, evitando productos superfluos y facilitando la variedad en las compras, de tal modo que les suponga comer variado y atender necesidades de limpieza.

En la tienda, y gracias a la dedicación de nuestros voluntarios Ana y Paco, que coordinan a otros 34 voluntarios en tres turnos, se tiene muy en cuenta también la calidad de los productos que se comercializan, procurando incluir en los lineales los de mejor relación calidad/precio. De ese modo, el economato social de Triana se convierte en un gran aliado contra la pobreza, y a favor de la dignidad.

Es una actividad comprometida, una constante aplicación en mejorar el servicio y una fuerte apuesta por optimizar unos recursos limitados para beneficiar a unas 700 familias sevillanas de promedio por mes.

Estamos seguros de que con proyectos como éste podríamos disminuir las muchas necesidades de tantas familias sin recursos, al tiempo de conseguir un empleo racional de la ayuda que prestan tantas personas e instituciones.

Bien por Ana y Paco, cuyo trabajo tiene como objetivo administrar, resolver y mejorar, complicándose la vida un poquito más, por lograr un mundo mejor. 

 

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