ANILLAMIENTO EN EL PARQUE DE LA CORCHUELA.

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El sábado, 23 de mayo, un grupo de voluntarios con algunos de nuestros hijos participamos en una actividad medioambiental de anillamiento de aves en el Parque Periurbano de La Corchuela. Lo hicimos de la mano de la Fundación Migres con la que la Fundación Cajasol tiene firmado un convenio para desarrollar este tipo de talleres en los parques de Sevilla. El objetivo es hacer un censo de las aves que tienen su hábitat en estos parques.

 El anillamiento es una actividad que se lleva haciendo desde principios del siglo pasado. Consiste en poner una anilla en la pata a un ave, anilla que está numerada y es un número único y puede ser de varios colores. Normalmente suele ser de aluminio o de PVC. Cada una está diseñada para el tamaño del pájaro.

El anillador debe estar formado y estar reconocido por Medio Ambiente de las Comunidades e incluso del Ministerio. ¿Se acuerdan del ICONA? Pues ése. Tiene que ser personal experto para que el ave no se estrese mientras se les hace todo tipo de  mediciones.

Las primeras experiencias se hicieron para ver dónde iban las aves cuando desaparecían de un lugar, normalmente por migración. Cuando un ave era capturada en una red y tenía una anilla se informaba, por carta, al anillador del lugar dónde había sido capturada. Así es como se dibujaron los mapas de los pasillos y de las zonas de migraciones de las aves europeas.

Además, cuando se captura un ave se toman sus medidas biométricas: peso, longitud del ala, de las plumas, del pico, del tarso de la pata, … De esta forma se ha podido comparar individuos de la misma especie de zonas diferentes de España y de Europa. Y se está comprobando que están surgiendo diferencias entres ellas.

Hoy en día toda esta información está informatizada a nivel europeo.

Las anillas tiene el inconveniente que para obtener esta información hay que volver a capturar el ave anillada. Esto ocurre en un 1%. Por ello hay que hacer muchas campañas de anillamiento; pero a las anillas hay otros métodos: banderolas en las alas o anillas más grandes en el cuello que se pueden observa con prismáticos. Así no es necesario capturarlas de nuevo. Aunque lo más efectivo es cuando se les incorporan un microchip a la anilla que emite hasta que se agota la pila; pero da unos resultados en tiempo real de su posición y trayectoria. Son más caros.

El sábado se utilizaron redes japonesas (también llamadas invisibles o de nieblas) para capturar las aves. Redes que no hacen daño a éstas, ya que cuando chocan con ellas caen en una bolsa y no se enredan, sin sufrir ningún daño.

Los voluntarios de la Fundación Cajasol y sus acompañantes fuimos instruidos en montar las redes y recibimos una charla de identificación de aves y de los instrumentos que se utilizarían de medición. 

Todo ello lo pusimos en práctica con el primer pájaro que cayó en la red: un ZARCERO PÁLIDO. Un ejemplar adulto, de un par de años como mucho, por las plumas. Cloaca inflamada, esto implica que es un macho. El músculo pectoral sobresale hacia arriba, tiene el músculo fuerte. Una vez  llevada a cabo todas las mediciones biométricas y anotadas fue puesto en libertad sin sufrir ningún daño.

Posteriormente se capturaron en las redes 3 carboneros que han nacido este año y fueron anillados con el mismo procedimiento descrito.

 

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