LLAMAMIENTO AYUDA AL HOGAR SAN JUAN de JEREZ

Nos escribe nuestro compañero voluntario Diego Yesa desde Jerez, que colabora con el Hogar San Juan, para solicitar colaboración. De todos es conocida la gran labor social que, con muy pocos recursos, realiza en el Hogar San Juan junto a un grupo de voluntarios el hermano Juan Carlos Duran de la recientemente constituida congregación de los Hermanos de la Misericordia en las antiguas instalaciones que tenían en la calle Domecq 4 las hermanitas de los pobres, donde ofrecen algo mas que un techo, un hogar.

Recientemente se ha abierto un nuevo servicio con el nombre de “Hogar abierto” donde todo el que lo desee puede acudir a las instalaciones del hogar a desayunar, ducharse y cambiarse de ropa o si lo desea lavar la suya. Esto hace que en la actualidad tengan, entre otras muchas carencias, una que es apremiante como es la falta de ropa interior de hombre, sobre todo calzoncillos y calcetines, precisamente porque entre la ropa usada que le llevamos los jerezanos, carecen de este tipo de ropa por razones obvias.

Sé que en los tiempos que vivimos, todos necesitamos más para vivir mejor, pero no te pido grandes esfuerzos, pues Dios ama al que da con alegría, pero sí te pido que realices un pequeño esfuerzo con un amor grande. Porque para dar no hace falta ser rico, pero dar nos hace ricos y generosos. Toda la felicidad de este mundo proviene de preocuparse por los demás y todo el sufrimiento de este mundo, proviene de preocuparse por uno mismo.

Porque la palabra enseña, pero el ejemplo arrasa, por eso, porque hacer es la mejor manera de decir, pongámonos en acción. Salgamos de la comodidad de nuestro hogar y pongamos a trabajar los talentos que cada uno tenemos a la consecución de este fin tan noble. Y recuerda que el vaso de agua que des no quedará sin recompensa, y será una medida abundante, ciento por uno.

El mundo está lleno de buenas personas, si no las encuentras, sé tú una de ellas. No solo tenemos que ser creyentes, además debemos de ser creíbles, esto solo lo conseguiremos haciendo coincidir nuestras obras con lo que predicamos, si no corremos el riesgo de que el mensaje se quede en simple discurso, vacio y carente de contenido porque no lo respaldan las obras. Un hombre sabio no pregunta a otro a quien sirve, solo sus acciones darán la respuesta acertada.

Nos pasamos la vida buscando el milagro que nos dé la fe, sin pararnos a pensar que la Fe siempre da lugar al milagro. La fe, si no tiene obras, está realmente muerta. No esperemos acontecimientos fantásticos ni sobrenaturales, obremos entre todos nosotros el milagro.

DIEGO YESA RUIZ

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