Comeencasa. Alumnos de tres continentes

Nos escribe nuestra compañera voluntaria Charo Barrios quien continúa con los talleres de cocina para personas inmigrantes.

A mediados del pasado mes de marzo, la Asociación Comeencasa, formada por cinco voluntarias, comenzó un nuevo ciclo de talleres de cocina, en lo que es su sexto año con la actividad, y uno desde la creación de la Asociación.

Han sido 10 las personas inscritas en estos modestos cursos de formación, que provienen de países como Bolivia, Venezuela, El Salvador, Gambia, Ucrania, Nicaragua y Honduras.

Comeencasa es una asociación sin ánimo de lucro, que se dedica a enseñar a cocinar a personas extranjeras, para que puedan emplearse en el servicio doméstico y manejarse en una cocina familiar española; pero también intenta crear una cierta inquietud por valorar la comida, su trato con ella y adquirir ciertos mínimos conocimientos de gastronomía.

Se trata de una labor de voluntariado puro y duro, alrededor del mundo de la cocina, la gastronomía y la necesidad de alimentarse de un modo sano, que no es poco, a través de la información y los conocimientos adquiridos de los expertos.

Enseñar a cocinar es una actividad muy motivadora, emocionante a veces, pero como cualquier proyecto, tiene sus momentos altos y bajos. Ser voluntario es un trabajo duro, y no siempre compensa el esfuerzo realizado. Hay días tristes, de cansancio, de presión, incluso de incomprensión, a cambio del trabajo entregado. Ocurre igual que en el mundo laboral, dónde se hace lo que se puede y se recibe lo que quieren los demás. La satisfacción la pone uno mismo, según su nivel de exigencia.

¿Por qué nos metemos en esto? Muy sencillo. Porque creemos que es necesario, que a los alumnos les puede servir y mucho, y porque nos vemos en la obligación de enseñar, de transmitir y de comunicar, creando adicción alrededor de la cocina. Y punto.

Ser voluntario es trabajar un poco solo, aunque somos un equipo de cinco personas, probando y comprobando los resultados, cuestionándote a veces si lo haces bien del todo, o si no estás en el camino correcto. De hecho, no paras de aprender y de reciclar tu propia experiencia.

Casi seis años hace que estamos en este lío, y unas 200 personas han pasado por nuestros talleres, de diferentes partes de Sudamérica, Europa e incluso África. Nuestra mayor inquietud es acercarnos a ellas, intentar entenderles y llegar a su propio mundo, que no es el nuestro ni mucho menos, porque llegan obligados por una vida difícil allá en sus países, con problemas muy graves, y con la necesidad de ganar dinero, enviarlo a sus familias y pagar alguna deuda; por supuesto, buscan conseguir sus papeles o permiso de trabajo. En fin, un reto al que se enfrentan con mucho valor.

Estos inmigrantes se emplearán de modo legal o ilegal como cuidadores de personas mayores, en tareas de limpieza en hogares o bien atendiendo a los niños de una familia. Sus trabajos siempre serán duros, y algunos ni siquiera disfrutarán de un descanso semanal.

Aquí, en España, no es oro todo lo que reluce, pero sin duda la situación es otra. Ellos buscan una vida mejor y más segura. Habrá que ponerse en su lugar y echarles una mano, y para ello nada mejor que el voluntariado.

 

Contacto

Agenda

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra politica de cookies.

  
ACEPTAR